“Colorimetría”, Quizás no significa nada para ti (por ahora) pero para los asesores y las asesoras de imagen es una parte muy importante del trabajo diario pues es el área del conocimiento que permite entender la interacción de los colores y cómo aplicarlos a favor de las personas.
Gracias a la colorimetría es posible conocer los colores que realzan naturalmente a nuestros clientes, de esta manera logramos que la piel se vea más luminosa, destacar los ojos sin usar una gota de maquillaje, armonizar su imagen en general, etc.
¿Por qué te hablamos de colorimetría? No importa si te dedicas a la asesoría de imagen o no, es un conocimiento que puede cambiar tu vida y a continuación te daremos 3 razones que lo demuestran:
1. Podrás conocer los colores que te quedan fabulosos
Quién haya ido a una tienda a comprar ropa sin ningún tipo de dudas es un ser fuera de este mundo (no aplica el comentario si sólo ibas a comprar medias), así que saber algo de estilismo es valioso para evitar pasar horas sin saber qué elegir. Quizás ya sepas qué tipo de ropa te queda bien pero por algún motivo no brillas en ella, es aquí donde la colorimetría se hace fundamental, además no sólo va a ayudarte a encontrar tus colores ideales sino también a combinarlos entre sí ¡Es un perfecto 2×1!
2. La colorimetría es una forma accesible de entrar en el mundo de la moda
Si quieres ser asesor o asesora de imagen pero no tienes los recursos para comenzar a estudiar esta profesión, siempre puedes empezar por aprender y aplicar áreas más pequeñas de ella. Una certificación en colorimetría puede abrirte las puertas para trabajar en tiendas de ropa de cierto nivel o en medios audiovisuales, ser asistente de un fotógrafo o una fotógrafa de moda, crear tu propio blog o canal de videos sobre el tema, entre otros posibles empleos.
3. Asesorar a tus familiares y amistades
Sí puedes cambiar tu imagen y destacar de la multitud a través del uso adecuado del color ¿por qué no hacerlo con las personas que conoces? Podrían convertirse en tus primeros clientes y ayudarte a reunir la experiencia que necesitas para lanzarte de lleno al mundo del estilismo. Si no está en tus planes cambiar de profesión, igual es una manera de divertirte con tus seres queridos cuando van de compras (porque siempre invitan a la más o el más fashionista para que los asesore), les ahorrarás horas de búsqueda inútil y les ayudarás a sacar su propio brillo.



